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Imagen Entrevista Barmánica #5 Yanaida Prado

Entrevista Barmánica #5 Yanaida Prado

Cheers! by Jor Teruggi
España

“Yanaida es en su trabajo la alegría del ron caribeño combinada con la clase de un gin londinense” Alberto Pizarro Bobby Gin

“Si hay alguien que sepa lo que significa pasión por su trabajo, tiene un nombre y se llama Yanaida Prado. Es una hechicera, simplemente fantástica” Eva Medín Diageo Reserve

“Pasión y perseverancia” Raúl Reixac Ajoblanco

“Buena profesional y mejor persona. ¡Mi “Media Combinación” perfecta! Después de tantos años, un lujo compartir el mundo del Cocktail con ella” Miriam Campa.Tirsa Cocktail Bar

“Una gran representante del bartending femenino” Cris Bruno Ajoblanco

“Un bartender con una auto-exigencia y rigor poco común en esta profesión, alguien de quién, a su lado, solo podemos aprender y mejorar en nuestro trabajo” Eduard Campos Negroni

“Joven y sabia… Bitter & Sweet Symphony” Giuseppe Baldi Banker’s Bar

Cuando Yanaida me prepara un cocktail le digo que no le ponga mucho azúcar, ella es lo más dulce cuanto necesito” Jordi Bernedo Diageo Reserve

“Una excelente profesional, luchadora, con carácter y muy dicharachera; un placer disfrutar de sus cócteles y de su compañía” Julio Montero Torre Rosa

“Una sonrisa que ilumina toda la barra y los mejores Boulevardier que probé!!!” Juanillo Falcón Creps al Born

 

“Señores, Seamos serios”

La primera vez que la vi fue en el BarForum de 2011, no recuerdo si llevaba la americana blanca y corbata o iba con chaqueta negra, pero obviamente iba impecable como siempre.
Para ese entonces yo recién empezaba y tenía un hambre voraz por aprender coctelería, pero apenas sabía hacer mojitos y no conocía a casi nadie del oficio, realmente me sentía una infiltrada entre tanto profesional.
Ahí estaba yo, de pie, observando lo que quedaba de concurso, porque no me había enterado de que había comenzado hacía media hora… De repente, entre tanto hombre aparece esta pedazo de mujer ofreciendo una exposición precisa, contundente y femenina; tirando el líquido de un vaso mezclador a otro ¡con tanta elegancia y facilidad! Recuerdo claramente su decoración: un ramito de grosellas y tres tiritas de lima, naranja y limón, todo bien colocadito con las pinzas largas sobre dos copas Martini.

En algunas de mis entrevistas pregunto al barman si recuerda cuál fue el momento en que dijo “Esto es lo que quiero hacer”. Bien, pues ese fue el mío.
Me gustó verla, me sentí en resonancia con aquella mujer imponente. No se trataba de querer ser como ella ni de imitar sus movimientos o su técnica. Por el contrario, sucedió que capté el mensaje; tal y como ella captó en su día el de otra mujer.

Poco tiempo después se celebró la master class para concursantes de la World Class 2012; mi jefe de entonces, Jordi Reig, me dijo que asistiera yo en lugar de mi compañero Jose Gotarda ya que él no podría ir; y para más incentivo me dijo que una de las exponentes sería la venezolana del Milano. Como se pueden imaginar fui. Me presenté allí con toda mi ilusión, cual fan absoluta de la Prado ¡con mi libreta de notas y todo!
La verdad es que a mi no me conocía ni el Toto, pero me importaba un pimiento, yo solo quería saludarla, escucharla y verla en escanciar.

Con el tiempo y las juntas fuimos coincidiendo en todo tipo de meetings, concursos y post concursos, comilonas y eventos festivos propios de la seria comunidad del bartending español; y como no podía ser de otra manera, hemos hecho buenas migas. Este es mi homenaje a una colega y una amiga, a quién respeto absolutamente y con quién tengo hermosas conversaciones, y según veo yo, muchas cosas en común.
El entorno no puede ser mejor, las dos sentadas en la barra del Dry Martini de Barcelona, atendidas por Don Ceferino Sierra, jazz de fondo, un Manhattan y un Negroni.

Damas y caballeros, con ustedes una grande: Yanaida Prado


Cuéntame tu historia con la barra.

Hace 14 años que llegué a Barcelona, uno de mis primeros trabajos fue en un bar que ya no existe, se llamaba L’ Parnasse. Yo del tema copas y cócteles no sabía absolutamente nada: ni que era un cuba libre, ni un mojito, ni una caipirinha; digamos que salí de las faldas de mi madre a viajar con una de mis hermanas y llegué a Barcelona.
La Merced, que era la dueña del bar me empezó a enseñar lo básico y a los 6 meses comenzó a dejarme sola, arriba había un altillo con libros, botellas y cocteleras antiguas, y los días que podía me subía a leer para averiguar que era una ginebra, que era un Cooler, si se podía mezclar Bayleis con granadina y esas cosas. –risas-
Cuando ya me empezó a gustar el mundillo de las mezclas me iba a los sitios donde se hacían cócteles, sitios que me pudiera permitir. Me iba al Boadas, me pedía una copa y observaba a los barmans… a María Dolores como escanciaba y como era de potente detrás de la barra… y claro, eso me impactó; me dije “Esto es lo que quiero hacer”.
Mas tarde trabajé en un bar de copas, Las Cuevas del Sorte, con mi hermana, quién aún lo regenta; pero sentía que no era eso exactamente lo que yo quería; anhelaba la americana y la corbata… ¡Lo clásico! ese era mi ideal.
Un día Juanjo (Gonzalez) contactó conmigo para participar en el nuevo proyecto del Milano Cocktail Bar. Empecé en sala de camarera ya que en la barra solo habían chicos y luego, con mucho esfuerzo y mucha constancia, logré entrar detrás de la barra.

Ha costado mucho, pero hoy veo lo que he logrado por mí misma, es decir, yo me propuse hacerme una carrera, hacerme un sitio siendo “Yanaida Prado” en este oficio. Me presenté a concursos, me propuse salir de la barra, esa misma a la que tanto me costó entrar, y darme a conocer pero sin llamar mucho la atención y afortunadamente salí en alguna revista o periódico, conocí, aprendí y compartí con gurús de la coctelería… como este señor aquí mismo, ¡que es una eminencia! -refiriéndose a Don Ceferino, quien le responde  “Eso no existe”-
Yo me propuse ir a la biblioteca a estudiar, a preguntar de todo a todo el mundo: “¿cómo se hace esto?, ¿por qué le pones esto otro?, ¿qué lleva este coctel?”.
La verdad que era muy cansina!

La barra me fue dando un poco de cancha, me fue abriendo como persona, eso de poder charlar con la gente, sonreír, ser más cercana… yo era bastante seria antes…

Esto me lleva a una pregunta. ¿Eres consciente de que te has hecho una marca personal y de  cómo se te ve de fuera?

No considero  que tenga una marca personal quizás tengo aptitudes detrás de la barra que otros ven y destacan en mí, pero por mí misma me cuesta reconocerlas; y no… no creo que sea consciente de cómo se me ve de fuera. Realmente yo buscaba destacar un poco de la norma, pero, para ser igual a los que ya había solo que siendo una mujer… no para ser mejor, sino para ser igual.

Bueno, pero no me negarás que tu nombre tiene cierto prestigio… y por ahí te llaman “La clásica”…

Seguro!!! –risas-
Yo siempre comento con la gente que me pregunta, con los que están empezando, que para mí es importante tener, más que una actitud, un sello; no intentar ser una copia de nadie. Dentro de tus capacidades busca las que te hagan sentir cómodo y parte desde ahí.
Yo aprendí de Juanjo lo que es la “Marca Boadas”, pero, yo no escanciaba igual que él, ni movía la coctelera igual que él, de hecho lo hago al revés!!. Cada uno tiene su estilo. Pero ¿marca?… ahora mismo no sé si tengo una.

Si pudieras retroceder en el tiempo, ¿Qué te dirías a ti misma?

“Confía más en ti misma”.
Yo en esos momentos necesitaba encontrar mi valor, porque la gente que estaba fuera de la barra me estaba demostrando que yo valía, pero muchas veces escuchaba nada más lo malo.
Quizá si hubiese puesto la misma fuerza que puse a nivel profesional en lo personal, ahora estaría mejor.

¿Te arrepientes de algo?

Si de muchas cosas me arrepiento… bueh! tampoco de tantas!!
Me conseguí algunos baches al final de una etapa que me hubiese gustado que terminase de otra manera. Pero todos los errores que he cometido, todas mis meteduras de pata me han enseñado algo.

Un referente.

Para mi uno de los iconos de la coctelería siempre ha sido y será María Dolores Boadas, más que todo por haberla visto en la barra… el poder que tenía ¡y sigue tenido! Solamente con una palabra, un gesto o una sonrisa podía dominar a los que estaban detrás y fuera de la barra.
Hablamos de una mujer bajita, finita, pero con tanto poder. ¡Yo alucinaba! La miraba moverse, hablar con sus clientes, hacerles una copa, salía de la barra para saludar gente. Aquello era un escenario en el que ella era la esencia de todo, y sigue siéndolo aún hoy aunque ya no esté trabajando, sigue siendo “La Jefa” aun cuando nunca has trabajado a su lado. Yo tuve la oportunidad de hablar con ella y escuchar sus consejos, y la verdad que es una mujer con un par.
Había que tenerlos…
Evidentemente. Había pasado de ser una niña detrás de la barra con su padre, de ser la hija “de” a ser la mujer “de”, y aún así ella sí que fue una marca, un ícono ella sola. Por eso siempre digo, desvincúlate de esos “de”, ésta mujer lo ha sabido hacer.

Somos dos mujeres bartenders, estamos hablando de LA mujer y de lo que significaba ser mujer bartender antes y ahora. Muchos tildan esto de feminismo y sensiblería; yo opino que no tiene nada que ver con eso.
Este es un punto que a mí me pica un poco porque aún hay sitios donde no es lo mismo detrás de la barra un sexo que otro, aunque estemos en el 2014. Sigo viendo y oyendo “Una mujer no es capaz de”, “A esta tía la contrato porque está tremenda y esta otra, pobrecita trabaja muy bien la verdad, pero la echo porque es fea”…
Y desde luego está el cliente clásico de 60 años al que le gusta el Whisky Sour “sin tonterías” y el de “Nena, pero sabes hacer un Manhattan tú?... Llama mejor al barman”. Es normal porque están acostumbrados a que les atienda un hombre y has de ganarte su respeto, pero creo que no exagero si digo que muchas veces hemos tenido que elegir entre hacerse la sorda o dar un golpe sobre la barra. 

Esto mismo que acabas de decir lo he vivido hace algunos meses, muy intensamente, porque yo vengo de una coctelería clásica pero bastante cercana donde sabia cual era mi lugar y hacer sentir al cliente como en casa, había un amplio abanico de edades entre 20 y 60 pico, y entré en otra coctelería en donde el cliente sabía lo que quería, como lo quería y cuando lo quería, y evidentemente estaban acostumbrados a un tipo trato más formal, y si he de reconocer que me costó hacerme un sitio siendo mujer y mulata!! –risas- pero quizás la confianza en saber que hago bien mi trabajo me llego a ganármelos en apenas dos meses ¡y frases como “esta nena vale” me llegaron al alma!

No creo que tengamos que complementar a un hombre detrás de una barra, tenemos suficiente peso y actitud como para hacerla nuestra. Somos más detallistas e intuitivas, más pacientes… cosa que en una barra de bar viene bien… la paciencia… -risas-
Y a veces como estamos en una posición de desventaja tenemos como este ansia de superación, eso de exigirnos un poquito más de lo que se podría exigir un hombre que lleva 5 años o 2 meses detrás de la barra.
No sé… a mi me enseñaron a trabajar sabiendo que yo tenía que ser un “chico” más; si había que llenar neveras trayéndome las 4 cajas de cerveza, pues las cargaba juntas y las llenaba. No había diferencia en eso. No digo que el factor detallista sea exclusivo a la mujer, sino que la sensibilidad femenina es diferente.
Y llega un momento que hay que tener confianza y saber despegar…
Saber despegar… ¿cuándo es ese momento?, ¿cómo lo notaste?
En mi caso me di cuenta cuando me empezaba a pasar que habían clientes que me reclamaban, que querían que yo les atendiera ya fuese por los cocteles, la atención o el feeling con ellos. Cuando algunos de esos clientes trae un amigo/a para que te conozca porque le ha hablado de ti y de tus cócteles sinceramente te sientes halagada, o cuando te vienen de una marca ofreciéndote su producto para que “juegues y experimentes con el” ya que sacas mucho stock. Todo esto y más va sumando hasta que te das cuenta, pero cuesta mucho.

Dime tres cualidades que debería tener un bartender en condiciones, según tu.

Capacidad de adaptación, humildad y coherencia; es importante ser coherente contigo mismo, con lo que vendes, con la necesidad del local y del cliente; no querer parecerte “a”.
En cuanto a la adaptación, es necesaria para sacar el mayor partido de todas las situaciones. Por ejemplo cuando trabajas en una barra muy pequeña debes conseguirte elementos que te hagan ahorrar espacio, organizarte de otra manera y tenerlo todo milimétricamente dispuesto. A veces cuentas con poco material y tienes que arreglártelas con lo que tienes y hacer funcionar la cabeza y poner en práctica todos tus conocimientos. Puede pasar también que consigues trabajar en el sitio que deseabas y te parecía ideal, y te das cuenta de que no estás tan cómoda allí o que no es lo que parecía, y te toca ser realista.
Claro que hablamos de adaptarte en la medida de lo posible, porque en algunos casos no hay adaptación que valga y te das cuenta que ese sitio no es para ti; pero es importante intentar sacar lo máximo de las herramientas que tengas, siempre algo bueno hay en ello. Aprendes, creces, evolucionas!

Mira, yo he hablado mucho con bartenders que antes estaban en oposición a los concursos… yo siempre digo que es una oportunidad para saber si realmente te sabes defender fuera de tu zona de confort, muchas veces te toca buscarte la vida porque se te rompe un vaso o te olvidaste alguna herramienta.

Interesante lo que dices, pero no estoy muy segura de que el concursante le preste atención a este factor de aprendizaje que te puede dar un concurso hoy en día, hablo en general.
Creo que hay demasiado concurso de show: movimientos con estilo, material caro y bartenders con potencial mediático, atractivos premios económicos o de expansión de bartender como marca; es más, en algunos casos el premio es trabajar para la marca... Y lo que veo es que para poder ganar esos concursos se copia. Me preocupa que al final todo se quede en eso, y luego veas al barman en su bar pasando por alto detalles pequeños y cotidianos del oficio que son importantes para que tu experiencia como cliente sea, como mínimo, buena.

Personalmente creo que hay diferentes tipos de concursos. Hay unos que te permiten tener una proyección y otros que te permiten superarte. Hay cocteles para la barra y cocteles para concursos.  Por supuesto que los hay que valoran más el show y menos el conocimiento de la marca que estas defendiendo, ni las bases que te van a llevar a potenciarla; pero es porque lo que se busca es un barman con cualidades comunicativas, que sea capaz de vender la marca.  Alguien que puedan llevar a Japón, a Londres y a New York y dé espectáculo. He visto bartenders que no tienen buena técnica, ni son puntillosos en cuanto al trabajo limpio, pero me encanta ver su show y para ese tipo de concursos sí que son válidos.   

Por otro lado, hay concursos en los que yo no me veo. Por ejemplo,  yo no soy de espectáculo. No te voy a hacer un humo ni utilizaré hielo seco, si me empeñara podría hacerlo, pero no es mi estilo de coctelería. Por eso es que hay concursos en los que he comenzado pero no he seguido; es decir, como yo no me siento cómoda haciendo eso, me retiro. Sin embargo, aunque no sea para mí, investigo esas técnicas que veo hacer a otros… porque vamos a ser críticos: para poder hablar de algo hay que saber, para decir si alguien lo ha hecho mal o bien hay que saber cómo se hace.

Creo que no tengo ningún premio que no me haya merecido, quiero decir, he perdido concursos porque no me he sabido expresar bien o en un idioma extranjero, porque no he gustado tanto como otros concursantes, o no he dado tanto show, etc. Sí que he sentido algunas veces frustración por ello, pero luego me he dado cuenta que tal concurso era para irme a Londres a la final, y a lo mejor la marca considera que no estoy capacitada para hacer eso. Entonces, a mí me da pie para continuar y demostrarle a esa marca que sí lo estoy; y a lo mejor cuando te lo demuestre no lo haré con esa marca y me iré con la otra… Risas!!

¿A que personaje famoso, muerto o vivo, del oficio o no, te gustaría tener del otro lado de la barra?. ¿De qué hablarían?

Quizás me decantaría por algún músico de jazz, me gusta ese tándem que siempre ha existido entre la música, los cocteles y la barra de los bares; me encantaría prepararme un coctel junto a Ella Fitzgerald mientras canta “Learning the Blues” sentada en la barra, si pudiese vivir ese momento creo que ni hablaría solo disfrutaría de su calidad voz.

¿Qué coctel te hago después de cenar?

Un Daiquiri con ron oscuro ¡sin duda!

Tu momento glorioso y el bochornoso.

Uff! Vaya pregunta difícil, he pasado muchos momentos malos y buenos a lo largo de todos estos años, quizás no tengo en la memoria ninguno en especial más duro que otro. Uno reciente, cuando me tuve que despedir de la que fue mi casa durante 7 años y todos los clientes del bar, incluido compañeros y músicos, me aplaudieron durante varios minutos… no pude evitar las lagrimas; quizás fue un momento triste pero fue glorioso sentir el cariño de todas esas personas que a lo largo de ese tiempo intenté hacer un poquito más felices con mis cócteles.
A todos ellos y a vosotros, gracias por confiar en mí. 

¿Cómo te ves en 20 años?

OH! … son muchos años, ahora tengo 32. Espero no estar trabajando! - risas-
No sé, de verdad. Quizás con mi propio bar, quizás.
Este es un trabajo de cara al público que requiere creatividad, esfuerzo físico y mental; llegará un momento que se acabará para uno, pero es importante no desgastarse antes de tiempo… no quemar el tiempo.
Pienso que es muy importante no dejar que tiren demasiado de tu cuerda; o mejor dicho, no hay que forzarse ya que la creatividad es muy sensible a las presiones (o por lo menos para mí) tampoco hay que permitir que algunos fuercen tu máquina para sus propios intereses sin importar tus opiniones.  

¿Hay algo que quieras agregar?

Tenemos una gran ciudad en la cual tenemos la capacidad de explorar y explotar nuestras capacidades detrás de las barras, tenemos además ese concepto de “gran familia” que traspasa la ciudad y se va a cualquier punto de España, siento que habría que unificar más este concepto para así dejarnos de competencias absurdas o egos imaginarios y lograr una “unidad real” dentro de la coctelería en España, tenemos aptitudes que pueden llegar a ser referentes a nivel internacional y eso tenemos que desarrollarlo para lograr verdaderamente ser esa generación de jóvenes barmans que supo hacer una etapa dorada dentro de la historia de la coctelería. 

 

 

Imagen hecha por portada yp
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